Me contacta ese destacado narrador y editor panameño que es Enrique Jaramillo Levi a fin de requerirme ofrecer, a manera de abreboca-prólogo-preludio-introito, mis impresiones sobre esta selección de cuentos que necesariamente habremos de ubicar en el futuro entre lo panameño y lo venezolano ( ¿relatos «panazolanos»? ). A fin de cuentas, la particular situación de la Venezuela de inicios de este siglo XXI ha convertido a nuestro país en un exportador forzado de muchas cosas; entre ellas no podía faltar el talento. Dispersos por todo el mundo distintos escritores venezolanos han sabido llevar también su mochila literaria cargada de metáforas, símiles, imágenes e ideas que, nacidas en los espacios del país de origen, van hibridándose poco a poco con las culturas de otros lares. Y en esto no podía faltar Panamá: país hermano, uno más con el que hemos compartido nuestra común historia latinoamericana, pero al que nos une adicionalmente la efervescencia del clima, la brillantez de su cielo, el sol cotidiano y las lluvias tropicales. A Panamá llegaron en fechas diferentes, con objetivos diversos, pero con una sola meta, los seis escritores cuyos cuentos se compilan en este libro.

No podía extrañarnos que, procediendo de un espacio latinoamericano como Venezuela, en el que la narrativa corta ha sido uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de su literatura desde el siglo XIX,  este grupo de venezolanos radicados en Panamá se enrolaran y llevaran a otro lugar la pasión nacional por la escritura de ficción. La lectura veloz, rápida, urgente pero cuidadosa, no me ha impedido para nada apreciar el valor que este libro encierra. Digamos que mi impresión de lector silvestre, común, arrabalero y libre me permite decir que el volumen en general es apreciable en su calidad estilística y formal. No hay duda de que, desde sus diferentes caminos experienciales,  cada autor o autora muestra aquí, y demuestra cabalmente, su oficio de cuentista. Principalmente, porque han sabido sacar el jugo a la brevedad. Y eso es fundamental para cultivar ese género.

Luis Barreras Linares
Santiago de Chile, es febrero, es 21 y es el año de 2019.

Compralo ahora

«Es cuando llega el punto en que la mente se me represa, los recuerdos comienzan a estancarse en un pozo quieto; es esa hora mala y caliente en que no hay viento y el agua se adormece»

El rio, Carolina Fonseca

«Cuando el dibuja paisajes, ella toma su mano para acompañarlo, y cuando ella quiere volar, él le diseña las alas. La felicidad los acompañará a medida que se conozcan, porque eso también es parte del plan»

Papeles, Vicente Lira

«Con funesta expresión, Herminio recibió a su hija de vuelta, arropada en el aura certero de las maldiciones perpetuas»

El canto de la muda, María Pérez-Talavera

«A pesar de mis silencios, de esa imperiosa necesidad de no decir nada a nadie, en mi cabeza anidan ruidos profundos que no logro acallar. Entonces me siento a escribir lo que esos sonidos me gritan en secreto. Trazo rayas firmes que solo cubren de blanco lo blanco de la página. Escribo sobre mojado. Luego vuelve el silencio»

Fronteriza, Yoselin Goncalves

«Desde hace mucho tiempo Sofía no mira las cosas, al menos no en el primer momento. Lo que importa es lo que está entre ellas, sobre ellas, en la distancia que nos separa de ellas. La luz hace las cosas, está convencida, como el amor hace a los amantes»

Un poco de luz, Joel Bracho Ghersi

«Los emigrantes tenemos tres grandes miedos: quedarnos sin dinero, tener problemas con los documentos y recibir la llamada de un número internacional después de la medianoche. Sabemos que las buenas noticias no irrespetan el silencio de las madrugadas. Así que cuando sonó mi teléfono sabía que se trataba de algo malo»

Enrique y las arepas, Elizabeth D. Truzman

Presentación del libro Evidencias

Biblioteca Interamericana Simón Bolivar de la Universidad de Panamá

11 de Abril del 2019

5Autores2019-04-12T17:00:28-05:00
4Autores2019-04-12T17:08:38-05:00
2Autores2019-04-12T17:09:18-05:00
2Autores2019-04-12T17:05:29-05:00
1Autores2019-04-12T17:01:45-05:00